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31/01/06
La tristeza del desencanto, el punto y final
Es muy bonito escribir sobre historias de color de rosa, pero a estas alturas ya sabemos que la D/s no es una relación convencional, ni los sentimientos son convencionales. Por esa razón, cuando la relación ya no es placentera, sea cual sea el motivo, se termina. Pero de todos es sabido que cuanto más rápido se exprime todo, es más intenso si, pero también su vida se acorta.
Al iniciar una relación, ya lo sabíamos, pero cuando llega el momento, vemos que no estamos tan preparados como creíamos. Tened en cuenta que nos nutrimos de algo exquisito cada día, y renunciar a ello cuesta, pero es ley de vida, es el precio que pagamos por esos momentos que jamás olvidaremos.
Quizás odiemos un poco al principio, quizás nos sintamos culpables, pero no es así. Es nuestra mente, nuestro corazón que anhela encontrar explicaciones racionales al darse cuenta de ese vacío tan grande, ese abismo que se abre de pronto en nuestras vidas, ese reprogramar nuestra existencia sin esa otra parte que ya casi formaba parte de uno.
Dicen que solo se aprecia algo cuando se pierde. Sabiendo esa cita, usémosla en nuestro favor y apreciemos las cosas cuando las tengamos y no esperemos al final para lamentarnos de lo que quisimos hacer y no hicimos.
El tiempo dicen que todo lo cura. También dicen que nadie es imprescindible, y que puede ser sustituíble, pero quienes fueron esos genios que idearon semejantes frases que en su sentido más profundo vienen a decir: fuiste un objeto, y otro objeto estára en tu lugar.
Odio tener que empezar a creer así, pero la gente somos egoístas, desde el primero al último, y cuando nos cansamos de un juguete, lo cambiamos por otro nuevo.
Es destructivo para uno mismo el pensar en términos de odio... Odio ¿por qué? ¿Odio por algo que tu ya sabias que estaba pactado de antemano?
Por eso aconsejo siempre que se guarde una parte de nosotros sin compartir. Esa será la que nos recordará quienes somos, ya que la sumisa necesita al Amo, ese Amo que a partir de ese día no la guiará. Deberá aprender a vivir sin obligaciones, sin órdenes, la dureza de la libertad no deseada.
Lo que no se es como vive el Amo esta situación, si también sufre, o lo disimula. Pero tiene la ventaja de no haber perdido la capacidad de organización de su vida y sus placeres. ¿O acaso él también se entregó a su manera? Quizás si, pero la sumisa no lo sabrá jamás.
Tristes letras que toca escribir, ya que todo forma parte de la misma historia. No hay sumisa ni Amo, ni Ama ni sumiso que no haya sufrido en sus carnes el desencanto o el fin.
Una vez clarificada la nueva situación, uno ha de reordenar su vida, distraerse, no lanzarse en busca de otra relación relámpago, porque muy probablemente lo que estará haciendo es proyectando la otra persona en la nueva, y eso es injusto. Y que tire la primera piedra quien jamás lo ha hecho! Estabilizarse, relajarse, buscar inquietudes para pasar las horas muertas y no dejar que la mente nos traicione.
Sobre todo sin prisa, pero sin pausa. Si ha de ser, será. No lo busques, saldrá. Y en el peor de los casos habrás vivido una experiencia maravillosa, ya que la mente es sabia y tamiza los recuerdos, es decir, desdeña los malos y preserva los buenos.
Tiempo de duelo, tiempo de lamer heridas abiertas.... pero tiempo de esperanza. Cada día sale de nuevo el sol, y la vida da muchas vueltas. No os avergüence llorar, es sano, cura las penas. Volveréis a encontrar otro Amo, Ama, sumiso, sumisa que os hará renacer de vuestras cenizas, y con el añadido de la sabiduría de la experiencia.
Un beso cariñoso, como siempre,
cris (jueves, agosto 25, 2005)
Estas humildes palabras van dirigidas sobretodo a los que perdieron la fé. No la perdais, hay vida más allá de las borrascas... Y todos hemos viajado, y hemos vuelto otra vez felices :)))
22:47 Anotado en bdsm | Permalink | Comentarios (3) | Trackbacks (0) | Enviar a Email
"Un clavo -no- se quita con otro..."
"Un clavo se quita con otro clavo..". Cuántas veces he oído esta frase cuando me hallaba en soledad, cuando alguien quería llamar mi atención, y percibiendo mi transparente melancolía, quería intentar convencerme de que esta cesaría si me diera a una nueva persona...
No es nada fácil sustituir a alguien cuando te has entregado profundamente, cuando has rozado ese umbral de que ni tu alma casi te pertenece. Es entonces cuando te sienten vulnerable, cuando ven que tienes ese sentir, y quieren volver a apoderarse de ella, pero el alma, el alma es algo que no se entrega sin más. Un cuerpo es relativamente fácil de ceder o de conseguir, un alma no.
Una vez entregaste tu alma a alguien, esa persona sigue en ti, aunque la relación haya finalizado, o te separe la distancia. Su huella permanece, no te imaginas siendo de otro y quizás sea difícil o imposible de reemplazar. A veces topamos con personas que nos hechizan de tal manera que no podemos escapar del destino. Nos hacen vibrar con sus palabras, con su firmeza, con la esencia que desprenden y nos rendimos a sus pies, y ya no tenemos ojos para nadie más.
Ni siquiera sentimos celos, ni siquiera pedimos más... Solo ansiamos su felicidad, y si su felicidad pasa a veces por beber de otras fuentes, de tener otras sumisas, extrañamente no nos duele, todo lo contrario, no ansiamos su posesión sino su bienestar, su placer... Probablemente percibamos que esta entrega profunda, no es fácil de encontrar
Es por eso que aliento a muchas sumisas que se sienten temerosas cuando sus Dueños quieren otra más, que si se han entregado de tal manera que su Amo es sincero con ellas, y se lo cuenta, y no lo hace a sus espaldas, que valoren mucho la posición en la que se encuentran.
Los celos son dañinos, son el reflejo de la inseguridad, de querer poseer, retener, para no perder, y curiosamente es el camino más rápido a que huyan de ti... Hemos de aprender a apreciar cuando alguien está a nuestro lado y permanece ahí, es señal de que se encuentra confortable, no pidamos más, nuestra recompensa es que esté ahí, que nos cuide a su manera, no a la que nosotras queramos. Quienes hemos entregado nuestra “libertad” somos nosotras, no ellos.
Me ha costado mucho tiempo comprender esto, sé que no es fácil, y creo que también es porque he conocido a personas muy especiales, cuya compañía es un tesoro...
Valoremos el día a día, cada palabra y gesto de atención hacia nosotras. No caigamos en la ansia de posesión, de exclusividad, o perderemos aquello que tanto amamos. Si quieres a alguien, si quieres su felicidad, no le cortes las alas, ayuda a alimentar su felicidad, ya que redundará en la tuya...
Un saludo respetuoso,
cris (sábado, noviembre 12, 2005)
"Dum loquimur, fugerit invida
aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.”
(Odas, I, 11, 8) Horacio
18:52 Anotado en bdsm | Permalink | Comentarios (2) | Trackbacks (0) | Enviar a Email
¿"sumisión" o "dependencia"?
Vengo observando que en muchos escritos tanto en foros como en artículos, se da importancia a la entrega de la mente, lo que diríamos la entrega "del alma" de la sumisa, a la par de la entrega del cuerpo, obviamente.
Me gustaría recalcar, que la entrega mental es un acto que conlleva muchos riesgos, me explico, una sumisa acaba de conocer a un Amo. Bien, tienen una sesión y ella le entrega su cuerpo. Las marcas de azotes, etcétera, eso te deja un recuerdo durante unos días y sana, pero la entrega mental, eso es otro cantar.
Mi particular opinión, es que de buenas a primeras, someterse mentalmente, y ceder la voluntad, es muy arriesgado. Si no es un Amo, con "mayúsculas, negrita, subrayado...", puedes caer en manos de alguien que pueda manipularte, e incluso llegar a anularte como persona, modificando tu personalidad, haciéndote dudar de tus prioridades, cambiándote.
Partiendo de una personalidad base, un Amo ha de agradarle la misma, no estoy de acuerdo en coger una sumisa, y rediseñarla al antojo de dicho Amo. Es decir, lo que a mi me parece bien, es: Amo encuentra sumisa con la cual hay puntos en común, y le gusta tal como es ella. Intentará pulirla, alentarla a mejorar sus puntos buenos, pero jamás, anular esos puntos buenos porque, quizás, y digo quizás, él se sienta inferior ante ella.
Esas cosas suceden.., las he visto, e incluso vivido en el pasado. Se puede hacer muchísimo daño, y las secuelas son largas de sanar. No se debe en absoluto jugar a la ruleta rusa con la mente de una persona. Ambos han de ser personas equilibradas, con personalidad, carácter.
Una sumisa con baja autoestima y novata, es la víctima perfecta para cierto tipo de "Amos" que se aprovechan de sus deseos de entrega.
Puede ser que haya sumisas que no sean "sumisas". Por eso mismo, hice una investigación y subí a un blog un artículo sobre las "mujeres que aman demasiado", es decir, mujeres con una increíble dependencia, y que pueden confundir esa dependencia y esas ganas de retener a la persona, con la sumisión y la entrega, y eso no es sumisión, ya que es sufrir en vano. Si se sufre solamente, es que nos estamos equivocando. Ese es el signo de alerta más flagrante.
Con eso quiero decir, que no existen literalmente víctimas y verdugos, sino que a veces son confusiones, o no tener claras las cosas, y que una dependencia emocional o una exigencia "mental" no bien encauzada, puede causar muchísimo daño psicológico a una persona, y que eso no se cura con Trombocid, o con el transcurso de los días.
Así que.. ¿Qué opináis de la entrega de la mente, es decir, la "sumisión mental"? ¿Es para todos/as?
Un respetuoso saludo,
cris (miércoles, enero 25, 2006)
02:05 Anotado en bdsm | Permalink | Comentarios (7) | Trackbacks (0) | Enviar a Email
¿Es tan importante la “entrega” para un Amo, o caduca?
La entrega, esa palabra mágica en el mundo de la D/s..., tan importante para el Amo como para la sumisa. Es lo que el Amo espera de ella, que se entregue, y más todavía, en cuerpo y alma.
Una sumisa se siente dichosa y feliz cuando ha encontrado un Amo que merezca, y repito merezca, porque hay cosas que no deben darse a la ligera, su entrega, su alma. Es en ese mágico momento cuando por un instante, la sumisa es la que "manda". Ella decide por voluntad propia entregarse a su Amo, y a partir de entonces, El será quien guié sus pasos, y a quien ella pertenecerá. Eso, que desde fuera parece ininteligible, es un acto de amor, de veneración por un ser al que admiras, por eso le elegiste, por eso tu alma es suya, por eso le regalas tu dolor, tus lágrimas, y también tus sonrisas.
Cuidas de El, le mimas, le adoras, es tu Amo. El, por su parte también debe cuidar de ti, ya que le diste lo más grande que puede dar un ser humano: la confianza plena, la entrega del espíritu, la entrega mental, lo que llamamos el “alma”...
Pero pasa el tiempo, y él está muy seguro de ti, de tenerte ahí contra viento y marea, y muchas veces puede que te descuide, conscientemente o no. Hable con otras sumisas, le apetezca "cambiar de paisaje", buscando no una entrega del alma, sino una entrega carnal "ipso facto".
Esto es muy frustrante para aquella sumisa que estuvo horas esperando a su Amo, que se comportó educadamente con él, que "supo estar", y le viene a la cabeza que eres una especie de adquisición "segura", que no marcharás, que el es Amo, pero también hombre, y que tendrá tentaciones...
Ante estas situaciones, que por lo que voy leyendo últimamente se dan más a menudo de lo deseable, qué es lo que debemos pensar las sumisas que nos entregamos tanto? Muchas veces se te puede quedar cara de idiota, de que en realidad eres un simple juguete, y que un día no muy lejano se cansarán y te reemplazarán. ¿Entonces, para qué entregar una alma? ¿Para qué ceder tu mente a un Amo? ¿La debilidad del Amo es su "Lingam".?
Así qué hacemos? Nos ponemos super sexys y provocativas y hacemos que vuelvan a nosotras en plan "femme fatale" usando artimañas de mujer? (otras lo hacen...) O bien decidimos que esa persona no da importancia a la entrega, que solo la dió al principio, y que eso no le basta, porque ya es cotidiano, normal.., y decidimos "respetarnos" a nosotras mismas, ya que la otra persona no lo hace, y decidimos finalizar la relación?
Dilema servido..... (yo personalmente lo tengo claro....)
"De todos es errar; sólo del necio perseverar en el error."
También reproducida como:
"Todos los hombres pueden caer en un error; pero sólo los necios perseveran en él."
- Marco Tulio Cicerón (Arpino, 106 adC- Formia, 43 adC)-
01:20 Anotado en bdsm | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Enviar a Email
El sentido de posesión en las sumisas
Antes de nada, quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Este no es un tema fácil en absoluto. Qué sumisa no ha sentido alguna vez sensación de abandono, o de falta de atención, al ver que su Amo no la dispensaba tanto tiempo como ella deseaba? A mi me sucedió, más al principio, cuando no entendía nada, cuando creía que mi Amo era "mío".
A veces desubicamos las cosas. Creemos que tener Amo es tener derechos sobre él, sobre su vida, que si no somos el centro de su atención es que no nos quiere, que no merece nuestra entrega, que es injusto y nos enojamos, y hacemos cosas impulsivamente y nos precipitamos a discusiones que dañan la relación, y que a veces pueden abrir grietas.
Cuesta muchísimo esfuerzo, lágrimas, ratos de meditación, castigos, aprender que una buena sumisa no se mide por si puede aguantar dos o cien latigazos, por si se presta o no a ciertos juegos. Se mide por su "saber estar". Eso es infinitamente más duro, porque no implica aguantar dolor, sino pulir el orgullo, saber y asumir el lugar que nos toca jugar. Estamos hablando de sumisión, no de simple masoquismo. Sumisión es acatar lo que se te ordena, o se te pide.
Sé que muchas veces una sumisa duda. Piensa que no se la aprecia. Se enoja al ver que su Amo hace su vida, habla con otras sumisas, pasa su tiempo haciendo lo que le apetece, sea un solitario o viendo la televisión. Esto no es una relación convencional. El Amo jamás se "entregó" de esa manera a la sumisa, la "entrega" del Amo es otra, es educarla, adiestrarla, pulirla a su antojo, ser duro con ella aunque a veces le duela en el alma.
A una sumisa que exige atención todo el tiempo, el Amo la enfrenta al peor de los castigos: el silencio. Ese silencio en el que te retuerces porque no puedes maldecirle, porque no puedes hablar con él, porque no puedes pedirle perdón y decir que serás buena a partir de ahora. Lo bueno del largo silencio es que te hace meditar. Hace que pienses y recapacites tus actos, que los madures. A él también le duele, un Amo también gusta de disfrutar de su sumisa o su esclava, pero nunca debe permitir que ella equivoque los términos. Es duro para ambos, pero sirve para fortalecer la relación. Para que la comunicación después de ese período de aislamiento sea más pausada, más centrada, más receptiva.
Muchos Amos desean esa "entrega del alma". Un cuerpo al que azotar, eso es fácil de obtener. Pero un alma que se rebela, que lucha porque se intuye casi presa, eso les fascina, y no quieren perderlo. Sino, por qué ese Amo le da una segunda, o una tercera oportunidad? Porque sabe que es normal. Que no es tan fácil acatarlo todo, hasta lo más duro, es decir, el orgullo herido. De todas maneras, si se persiste reiteradamente en el error, es señal de que no se tiene mucha predisposición a esa entrega. Por eso pone pruebas. Prueba la paciencia de la esclava, esa otra gran virtud. Paciencia y confianza. Si se cree en esas dos cosas, se tiene mucho terreno ganado.
Y otra cosa, los celos. ¿Acaso tenemos derechos sobre el Amo? Debemos "prohibirle" que hable con otras sumisas o con otras mujeres, o incluso, con otras sumisas de su propiedad? ¿Quienes somos nosotras para decidir eso? Está en la naturaleza del hombre el desear hablar con otras mujeres. No podemos argumentar tesis feministas de fidelidad, en una relación D/s. Ni tampoco se puede tachar de machistas a las sumisas que lo practican. Yo nunca me he considerado machista, todo lo contrario, pero sé que en este tipo de relación, las reglas son distintas. Yo me dejo someter, porque yo lo permito, yo me dejo ordenar porque yo lo permito. Soy libre de irme si quiero, nadie me obligó a eso, sabía las reglas. Así que no debemos solapar dos tipos distintos de vida. Que yo acate ciertas cosas que desde afuera puedan sorprender, no me convierte en estúpida, yo disfruto con eso, por lo tanto, lo hago por voluntad propia.
Más bien, deberíamos plantearnos de que cada sumisa tiene características distintas para su Amo, en el caso de haber más de una. Y es más, las peleas entre ellas no son cuestiones del Amo, sino de ellas mismas, ya se supone que son maduras para entenderse. Los Amos y los hombres detestan las peleas entre las mujeres. En vez de llorar y quejarse, una ha de sacar "sus armas", "seducir" al Amo, que propicie que tenga ganas de usarte a ti y no a otra ese día. No se debe tirar la toalla. Tu Amo te eligió por algo, pues úsalo, sé tu misma, no te abandones, no te autodestruyas, ya que no lograrás nada dando pena, todo lo contrario, acabarás siendo la antítesis de ti misma. Los Amos desean que nos cuidemos, que nos amemos, que estemos dispuestas y felices y seamos nosotras mismas.
Y bien, sé que no es fácil. Lo es escribirlo, pensarlo, pero llevarlo a la práctica requiere sufrimiento, caerse y levantarse, sopesar las cosas. Pero este camino no es fácil. Y de las adversidades uno puede renacer y superarse, así que elijamos la última opción, levantarse y continuar el camino...
Un abrazo a todas las sumisas y esclavas, y no perdamos la esperanza..., no nos rindamos... :)
cris (domingo, diciembre 11, 2005)
01:00 Anotado en bdsm | Permalink | Comentarios (24) | Trackbacks (0) | Enviar a Email
30/01/06
La paciencia, el silencio, la espera..., y por qué los Amos son caprichosos...
Hoy ando un poco reflexiva acerca de algunas situaciones comunes que suelen suceder a muchas sumisas, sobretodo las que son impacientes, revoltosas, y no miro a nadie..
Solemos ser personas que nos damos mucho, y sin querer, también "esperamos" alguna recompensa por ello, y claro, un Amo no es un novio, ni una pareja, y claro, muchas veces nos tienen que mostrar que vamos erradas, que a un Amo no se le "exige", sino que El da cuando lo cree necesario, o cuando le apetece. Un Amo sí puede ser caprichoso, pero una sumisa no.
Muchas veces podemos no entender bien él porque se nos niega algo que pedimos con tanta ilusión, y más cuando hemos sido "obedientes", pero claro.., el rol de sumisa no está hecho para pedir... sino para recibir sin "esperar" nada...
Y claro..., muchas veces para calmarnos, nos "castigan" con el silencio..., esa arma tan poderosa que hace que al principio nos sumamos en un estado inquieto, de no saber qué sucede, de sentirnos ignoradas... y nos duele. Pero es que el silencio hace que reflexionemos, que nos calmemos, que aprendamos a "saber estar"... A no exigir....
Pero como todo, ha de haber una justa medida... Si los silencios y las ausencias son prolongadas, una sumisa puede sentirse "abandonada", y esa forma de "educación" no funcionar como debía, sino todo lo contrario, causarnos frustración....
Últimamente, estoy meditando mucho acerca de todo esto. Es muy difícil encontrar el equilibrio por ambas partes, y creo que aquí radica el éxito o el fracaso de una relación D/s. Que se tense la cuerda, pero sin pasarse, ya que puede romperse...
Con lo que pienso que ser Amo también es muy difícil, ya que si se deja "dominar" por los también caprichos de su sumisa, malo... Pero que si no es generoso de tanto en tanto, pues malo también...
Posiblemente ahí la clave la tenga la sumisa..., el saber interpretar las cosas bien, el ser paciente, el saber que ambos están "conociéndose" y las cosas no son tan fáciles como en las relaciones normales... La impaciencia y el esperar mucho, son los peores enemigos de una sumisa, ya que seguramente su Amo se habrá dado cuenta... y estará intentando hacerla ver, que por ese camino no conseguirá nada...
Quizás la recompensa venga cuando nos calmemos...., cuando menos lo esperemos..., de cualquier “forma”... Posiblemente no nos percatemos de cual sea esa “recompensa”. Pero lo que no debemos olvidar es que la mayor de todas, es que el Amo siga ahí, es libre de irse... Mientras ahí esté, hemos de acatar sus decisiones, su forma de llevar la relación... Nadie nos “obliga”, eso también lo hemos de tener claro... Si nosotras “seguimos ahí”, también será por algo...
Adiestrar o educar a una sumisa debe ser agotador... Ahora, pensando... lo equiparo quizás a cuando un niño le pide un juguete a su madre con toda la ilusión del mundo, y ella, por no malcriarlo, debe ser firme y decirle que no, aunque en su corazón, ella se lo daría... y debe soportar ver la tristeza del niño reflejada en sus ojos...., pero eso es para su bien....
No sé si tendrá mucho sentido lo que he escrito.. Ha sido un torrente desbordado de sentimientos internos que he querido plasmar, no un artículo como ser una buena sumisa o no... Solo un hablar en voz alta, expresarme, intentar reordenar mis ideas.... , en un gris dia de Otoño.....
Un beso cariñoso,
cris (24 septiembre, 2005)
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29/01/06
De persona a juguete
En toda relación de D/s hay sumisión mental, ya de entrada al aceptar tu rol de sumiso, no de Dominante.
El Dominante, tiene la responsabilidad de tu seguridad, y de llevar a cabo la preparación y ejecución de toda la sesión.
En dicha sesión, deberás arrodillarte, o bien adoptar posturas que normalmente no serían bien aceptadas, pero no lo encuentras humillante, porque está dentro de tu rol, en ese momento. Estás interpretando el rol de un ser sumiso, que está siendo sometido por su Dominante.
Dentro de ese papel, tambien puedes ser llamada “puta”, zorra”, “perra”, pero serán adjetivos que no serán entendidos como humillación, sino como apelativos deseados por la sumisa, como algo cariñoso, palabras que encienden su pasión. Fuera de ese papel, es impensable aceptar que te llamen asi.
Este Dominante puede usar tu cuerpo, dentro de los límites pactados, para que ambos disfruten de la situación, cada uno a su manera. Habrá cosas que a la persona sumisa no le agradarán de buenas a primeras, entonces se habla a ver si es posible conseguir que supere ese límite. De no ser así, se deja como límite del sumiso y ya esta.
Hago un inciso para hacer notar que una vez finalizada la sesión, ambos deben regresar a su situación normal, y dedicarse unos momentos de cuidado mútuo, por el desgaste, el llamado "aftercare", indispensable para que ambos se relajen y dejen de ser Amo y sumisa, para ser dos personas que se acarician, cuidan y se aprecian mutuamente, después de disfrutar de la sesión. Si no se hace, la sumisa puede entrar en un estado de baja autoestima, o creer que el Dominante la usa simplemente.
Retomando el hilo anterior, habrá Dominantes que piensen que el hecho de que la persona sumisa tenga un As tan grande en su manga como es el poder de parar la sesión en cuanto ellos deseen, es limitar su poder. No se imaginan sintíendose frenados por su sumisa, eso les humillaría mucho a algunos. De ahí que deseen prepararte mentalmente para que los aceptes y así el Dominante va adquiriendo poder en la sesión.
Pero cada paso que da el Dominante al rebasar un límite tendría que ser también un paso adelante para el sumiso, ya que de no ser así, el sumiso estaría siendo utilizado en cierta manera. A veces, cuando uno está muy enganchado de su Amo, puede hacer cosas, no porque le gustan y quiere superar ese temor y sentirse satisfecho, sino para complacer al Amo. Ahi hay que ir con mucha cautela y detectarse a tiempo.
El poder de la mente, permite que una persona haga cosas que no quiere. Hay que tener los ojos muy abiertos y estar alerta ante toda situación nueva que aparezca en escena y no nos agrade. No se ha de aceptar todo porque nuestro Amo nos lo pide, sino que debemos conservar nuestro propio criterio y autoestima, y saber bien hasta donde queremos o no queremos llegar.
Es muy dificil salir de una relación de dominación mental, ya que dejas de ser tu mismo. La otra persona se apodera tanto de tu mente y de tus pensamientos que necesitas constantemente su presencia y su aprobación. Eso no es ser persona, es ser un autómata. Y cuando llegas a ser ese autómata, te conviertes en un mero juguete, y como juguete te estropeas y te cambian por uno nuevo.
Sé que suena cruel, pero es real como la vida misma.
Un beso,
cris (15 mayo, 2005)
21:30 Anotado en bdsm | Permalink | Comentarios (5) | Trackbacks (0) | Enviar a Email
Humillación y autoestima en la sumisión
Ante todo, cualquier persona que tenga una autoestima baja debería abstenerse de practicar D/s. El motivo es muy evidente, en este tipo de juego, o forma de vida, o filosofía, o como quiera calificársele, ya que depende de cómo lo viva cada cual, hay dos roles claramente definidos: uno Dominante, y otro sumiso. Por supuesto un Dominante con baja autoestima teóricamente no lo practicaría, ya que se necesita mucha destreza mental, seguridad, firmeza, etc., cosas que obviamente no podría ejercer si no estuviera seguro de sí mismo.
Hablemos entonces de la sumisa. Hay la falsa creencia de que la sumisa es un ser “inferior”, ya que acata las órdenes de otro ser, su Amo. Paradójicamente, la sumisa debe ser una persona fuerte, conocerse bien a ella misma, valorarse, estimarse, lo que también equivale a tener una autoestima alta. Para entregarte a otra persona, primero has de tener muy claras tus ideas, saber escoger a quien te entregas, aprender y mejorar cada día como persona para que tu Amo se sienta orgulloso de ti, y quererte a ti misma. Una sumisa es el reflejo de su Amo, así que tanto el uno como el otro, querrán que ella crezca, no que ella vaya devaluándose como persona. Y lo más importante de todo, que todo lo que gane la sumisa tanto personalmente, emocionalmente, sexualmente, etc., redundará en un placer y disfrute por parte de su Amo. Cuánto más nutras a tu sumisa, más te complacerá y te dará. Esto es una tarea que requiere tiempo y mucha paciencia, pero los frutos obtenidos serán sólidos y placenteros para los dos.
Hago un inciso para decir que si una sumisa quiere practicar la D/s para sanar esa autoestima, no es para nada aconsejable. Esto es un modo de vida, no una terapia psicológica, y puede acarrear muchos problemas tanto a su posible Amo, como a ella. Lamentablemente hay muchos Amos que no velan adecuadamente por la salud mental de su sumisa, y se limitan a humillarla. Eso puede causar lesiones psicológicas graves, así como anulación de personalidad por dependencia de las decisiones que su Dominante toma por ella. Y es más, un Dominante que vea que su sumisa tiene problemas psicológicos, debería alertarse, ya que no olvidemos que al aceptarla, él asume unas responsabilidades, por lo tanto una persona trastornada puede provocarte un sinfín de problemas, incluso legales si ésta decide denunciarte. En este mundo nos valemos de la confianza, así que es mejor para ambos saber con quién estamos jugando.
El juego de la humillación
Como ya hemos mencionado antes, ambas personas adoptan roles opuestos, uno Dominante y otro sumiso. El Dominante es el que adiestra, dirige, ordena y controla todo. La sumisa está en manos de su Amo y debe obedecerle, y acatar sus decisiones, salvo las que previamente hayan pactado como límites.
Podríamos diferenciar dos tipos claros de humillación: la física y la mental. La física está claro que es la parte en la que el Dominante, mediante unas técnicas, inflige dolor a su sumisa, ya sea por placer o por un castigo, o por adiestramiento. En cierta manera aquí estaríamos delante de un comportamiento sádico y un comportamiento masoquista, a distintos niveles, desde los más suaves, hasta los más duros. Es importante encontrar alguien que tenga las mismas expectativas que tú en este sentido.
Nos encontramos en lo que se llama una sesión o –escena-, en la cual ambos disfrutan de la ejecución de dichos actos. Un ejemplo: el Amo azotando y la sumisa recibiendo dolor. Ambos obtienen placer a su manera. Uno viendo el efecto de sus actos en la otra persona, y la otra entregándole su cuerpo para su placer, además que es sabido que para muchas personas el dolor es excitante, y mezclado con el sexo se pueden alcanzar cotas muy altas de placer y éxtasis.
Antes de poder entregarse totalmente, la sumisa debe ser preparada y adiestrada por su Amo, quien debe vigilar que sus actos sean bien entendidos. Para adiestrar a la sumisa, esta ha de pasar unas pruebas, una educación. Ha de ser disciplinada cuando debe, no ha de ser celosa, ya que su Amo no le pertenece, sino ella a él. Es decir, un sinfín de cosas que debe asimilar, y muchas veces serán costosas de entender. Un Amo puede usar cierto vocabulario, o firmeza o disciplina, o incluso hacer que la sumisa haga cosas que no le son agradables, con lo cual son humillantes, ya que van en contra de las normas y educación que recibimos en la infancia, y lo que cotidianamente vivimos. La tarea del Amo es hacer que entienda que eso es parte del juego, que no es nada personal, y que no la menosprecia para nada. Si no es así, puede que ella se sienta realmente humillada como persona, y que sufra crisis de autoestima, se sienta inferior, devaluada. Esto sería la humillación mental. El hecho de situarla en un plano abstractamente inferior en ese momento.
Si esto no se entiende bien, si el Amo no explica bien sus métodos para que la sumisa avance, puede que ella los malentienda y se sienta frustrada y que piense que no sirve como sumisa y que no le complace. Para ello ha de haber mucha confianza y comunicación. La sumisa no debe callar nunca sus temores, ya que pueden ser infundados. Y los castigos infligidos por el Amo han de ser para mejorarla, no para hundirla. Si se fracasa ahí, puede sufrir crisis de autoestima, y más si se trata de una sumisa con tendencias perfeccionistas, y con una mente analítica. Es un error típico de las personalidades analíticas intentar encontrar explicaciones para todo, y no todas tienen una explicación de este tipo. Son directrices que el Amo usa para causar unas reacciones. A veces nada es lo que parece. La sumisa puede estar pensando que su Amo no la valora, y sin embargo él está intentando provocar una reacción en ella para adiestrarla o para que supere problemas y trabas.
Es por ello que muchas veces nos encontramos con sumisas inteligentes que dicen tener baja autoestima. Esto, lo que significa, es que su mente no lo entiende de manera lógica, no lo procesa correctamente, y se crea una alarma en forma de sentirse mal, ya que tiene que hacer cosas que le son muy costosas, y su psique se rebela. Ella se forma sus propias teorías de lo que está sucediendo debido a su tendencia a analizarlo absolutamente todo. Este tipo de sumisa suele ser bastante rebelde y difícil de llevar, ya que no se dejará llevar con la misma soltura que alguien que no cuestiona ni analiza ni piensa tanto las cosas. Pero con el tiempo y paciencia se enriquecerán enormemente como personas y como sumisas y su entrega será inmensa y total, ya que el camino que han recorrido ha sido largo, han comprendido, y ya no dudan.
Con lo cual, tres pilares muy importantes para que se dé esa entrega que todo Amo anhela son: Confianza, comunicación, y respeto.
cris (sábado, octubre 08, 2005
17:40 Anotado en bdsm | Permalink | Comentarios (4) | Trackbacks (0) | Enviar a Email
28/01/06
Acerca de la primera sesión
Siempre he reconocido que no tengo mucha experiencia en cuanto a técnicas de BDSM, pero no he de negar que sí he vivido "la primera sesión" con más de una y de dos personas, con lo cual creo que sí puedo puntualizar ciertas cosas, no de índole técnico sino más simples, esas que hacen que tengamos miedo o terror, o incertidumbre a lo que puede suceder. La primera sesión con alguien siempre tiene una parte de riesgo, seamos sinceros, aunque hayamos hablado con tal sumisa o tal Dominante un montón de veces, nunca sabemos lo suficiente, siempre hay esa duda de que puede suceder, como podemos reaccionar, si esa persona habrá mentido, o nos dará problemas.
Estamos en una sala de chat, o en msn, o en cualquiera de estos sitios. Se nos acerca una sumisa, o un Dominante a una sumisa que ha despertado su interés. Continúan hablando, en privado, a diario, por teléfono si hay la suficiente confianza, y deciden que ambos quieren o bien tener una sesión esporádica (que suele suceder) para probar qué es esto, o quieren iniciar una relación y planean su primera sesión.
Siempre se habla del peligro que puede correr una sumisa en un primer encuentro, como si solamente fuera patrimonio del hombre el "usar" o "engañar" al otro. Recuerdo que planeando una sesión esporádica con alguien yo le dije que tenía mucho valor confiar en él, que no le había visto jamás en persona, y que solo habíamos chateado, y me contestó, que el peligro era recíproco, que yo también podría ser una persona peligrosa, o incluso cabía la posibilidad de que luego pudiera denunciarle por violación o lo que sea, digamos que él también se exponía.
Es obvio, que lo mejor, lo idóneo, es no apresurarse, notificar a alguien donde vas o con quien estas. Quedar antes a tomar una copa en un bar, y charlar con esa persona antes de lanzarse a una sesión de golpe y porrazo, para ver su mirada, su expresión. Pero no siempre lo hacemos, nos aceleramos, confiamos.. Y luego vienen las desilusiones, los disgustos, los desengaños, uno que espera más del otro. Un encuentro que se planea esporádico, y la otra persona se "engancha" y quiere más.
Creo que también sería interesante intentar no dejar marcas importantes, o muy visibles, más si la sumisa tiene pareja. Creo que son cosas que han de dejarse muy claras antes de lanzarse hacia esa sesión.
Yo recomendaría conocerse antes, y esperar un tiempo, pero sinceramente yo me he arriesgado dos veces, me salió bien, pero podría no haber salido así.
Un beso cariñoso, y disfrutad,
cris (agosto 06, 2005)
pd: Si teneis alguna experiencia al respecto que contar, podeis hacerlo anónimamente, quizás ayudaríais a alguien :)
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27/01/06
El placer de la "fruta prohibida"
No soy de la creencia de que las personas hagamos las cosas sin un sentido, es decir, solo por hacerlas, es por ello que de un tiempo a esta parte estoy reflexionando e intentando averiguar que es lo que me impulsó a adentrarme en el BDSM.
Conscientemente no encontraba explicación, pero mi parte inconsciente, probablemente más sabia, me encaminó correctamente. He llegado a la conclusión de que muchos de los que nos vemos inmersos en este mundo encontramos en él un medio para experimentar sensaciones límites, excitantes, que nos hacen pasar a otro plano de percepción, rozando lo prohibido, lo peligroso, lo anormal. Fijaros que las palabras que he elegido, ya de sí denotan cierto cariz negativo, negatividad que en este caso no sería tal, pero que probablemente, por lo que se obtiene de esas experiencias que rozan casi lo “divino”, se usan para calificar algunos medios que otros no se atreven a usar.
“Prohibido”: ¿Quién nos prohíbe? Primeramente la sociedad, que en vez de dejarnos hacer, nos critica, a la vez que critica a todo aquel que hace cosas fuera de lo común, no sé si por envidia, doble moral, cobardía de no ser capaz de usar esas vías y sentir la intensidad y el poder de lo difícilmente alcanzable.
“Peligroso”: Lo que unos creen peligroso desde fuera, no lo es desde dentro, pero no quieren comprender. Hay quizás más amor en una relación D/s que en una normal. En la primera existe la libertad de la “no-libertad”, es decir, la libertad de negarse la propia libertad, y en la segunda, la posesión egoísta.
“Anormal”: ¿Qué entendemos por anormal? Anormal es lo contrario de “normal”, por lo tanto, todo lo que se sale de las reglas. Pero, quíen fija esas reglas? La humanidad. ¿Qué poder tiene la humanidad para fijar reglas? Ninguna, ya que el ser humano es imperfecto y no tiene ninguna autoridad. Así que la mayoría de las reglas son impuestas porque muchos de los que critican lo “anormal” se la saltan, pero de otras formas, que probablemente sí son más peligrosas, dañinas y menos éticas, pero a la vista de la sociedad no son seres pervertidos, que es como se nos califica habitualmente.
Mucha gente quiere vivir intensamente, y este es solo un camino. Los deportes de riesgo, ciertos estimulantes, incluso el propio estrés hacen que sintamos más en un segundo que en un mes entero. Quien no se ha estremecido viendo una película de terror y ha sentido esa pequeña dosis de pánico que nos ha proporcionado ese placer extraño...
Todo lo bueno cuesta, por eso no es tan fácil obtener ese “éxtasis”, ese placer supremo que sentimos, esa inyección de poder, vida, grandiosidad... Incluso en el mundo religioso se busca ese “misticismo” como le llaman ellos a ese lugar a donde viajamos. Unos por una vía, otros por otra, pero todos convergemos en el mismo punto: esa fruta prohibida, esa chispa de vida, ese sentirse rebosante de energía, poder, vida. Y una vez hemos “viajado” ahí, no podemos vivir sin ello. Ya hemos “mordido la manzana”, ya no nos conformamos con una lechuga, queremos más, sabemos que “eso” existe. ¿Será quizás que en esos momentos viajamos al “Paraíso”? Curioso que Adán y Eva fueran expulsados por probar lo exquisito. ¿Tendrá algo de divino? Nosotros también hemos sido tentados a nuestra manera y hemos sucumbido y queremos seguir mordiendo manzanas de ese árbol.
Personalmente concluyo en que no hay nada malo en lo que hacemos, todo lo contrario, nos vuelve más fuertes, nos llena de vida, por lo tanto, sintámonos agradecidos de ser capaces de sentir y vivir como lo hacemos, eso si, respetando, no dañando y amando.
Un beso muy cariñoso,
cris (viernes, julio 01, 2005)
Dedico estas pequeñas reflexiones o pensamientos a "esa persona" que, aunque indirectamente, sin conocerme y desde la distancia, me enseña sin enseñarme, me guia sin guiarme, solo inspirándome a encontrar el camino a valorarme mas y conocerme mejor.
"Ahogada de sequedad,
la Luna desea la Tierra,
pero sólo consigue mareas...
Intenta robarnos el mar,
pero la Luna es pequeñita,
sólo sirve para hacer poesias...
y morirse de sed."(K.)

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